Claro, una va a por un cambio como para seguir el camino elegido, ése diferente.
Entonces te cortás el flequillo, también el pelo y te acomodás la cabeza de otra manera.
Vas por la calle con los pelos al viento, como si tu vida fuera un videoclip, le ponés música mientras te siguen en travelin lateral y así pasan los primeros 4 días.
De pronto, una mañana te acordaste que te pidieron una foto carnet actual para seguir con el papeleo que empezaste hace unos meses y pensás que es el momento ideal porque esa mañana se sentía instante actual.
La cosa es que sabés que vas a mirar a la cámara como si fuera una ventana que se abre, sentís que vas a sentir que atendés hacia adelante curiosa. Te sentás en el banco e imaginás ya la foto donde el reflejo en tus ojos es el entusiasmo de cagaso desnudo. Expectante pensás que.
-Sacate, por favor, el flequillo que no aceptamos fotos con pelos en la cara -me dijo.
Y salís en la foto con el flequi todo para un costado al mejor lengüetazo de vaca stylo.
16 mayo 2008
4 x 4 widescreen
05 diciembre 2007
Estamos en una lata de tomates: algunos son felices en su salsa, otros, salen y la transforman en pop-art
Elegir, parece, tiene que ver con poder plantearse las alternativas para después preferir una sobre otra. Te expone irreverentemente ante lo demás -a todo lo demás venidero- solamente vestido de ilusión.
Y no voy a decir que no me gusta.
Me costó sentir, decir, pensar que elegía libremente porque desde el día que encontré las dos alternativas, las putas y adoradas ganas ya habían elegido. La obsesiva que hay en mí elabora los pro y contras de las opciones mientras las ganas dejaron huella al pasar. Pusieron su aplauso, medalla y beso, me dijeron tu ruta es mi ruta y agarrate catalina.
La pregunta es ¿vale la pena dedicarle tantas horas a envolver estrategias evaluando las posibles puertas de cada elección, para descubrir -sin sorpresa- que la elección era la primera?
La pregunta esconde ¿cuánto va meter su cola el señor azar y cuánto será resultado de lo que uno hace?
...Ah sí, el plan B -de aquí en adelante llamado pan baguette- sigue matándose de risa, lejos.
