hace 40 años ella estaba en París.
hace 40 años se fue con amigos, recién convertidos en arquitectos, a vivir una Europa distinta de la que conocían por libros y cuentos.
no vengo a hablar del mayo francés, aunque me reconozco orgullosa -no importa hoy el motivo- de haberla sabido allí hace 40 años.
vengo a decir que la vida tiene sus vueltas, que en ese entonces él la esperó intentando no desesperar, y esperanzado porque volviera.
yo buscaba conexiones mágicas o quería que me encontraran -lo que sucediera primero-, hablábamos de esto el otro día con Alex* sin saber que tan pronto una me iba a sorprender.
esos detalles que quedan esparcidos sobre la mesa como fotos polaroid para dejarnos en evidencia, un día cualquiera, que somos actores de nuestros propios deseos y que estamos conectados -digo- porque exactamente el 40 años después, quien vivirá una remake, va a ser su hija.
pd. *update: ella, la niña y gaúcho dejaron entrever la nuestra
29 mayo 2008
'Olviden todo lo que aprendieron. Empiecen por soñar.' mai 1968.
14 octubre 2007
Me mata
Hay una frase que me puede. Es una sensación que me acompaña desde que soy vulnerable, tropezona, impulsiva y muequista. Desde siempre, digamos.
Supongamos que suena esa canción que sólo es para días de verano y estamos tomando unas cervezas, vamos de acá para allá saltando, subiendo y bajando los bancos de plaza. Debería ser una noche donde al perdernos nos encontramos en las miradas, transpirados y sonrientes cuando escuche al oído: no sé qué va a pasar pero, lo que sé, es que quiero estar con vos*; ahí, soy pan comido.
* y en algunas de sus variantes también.
09 octubre 2007
Me falta un buen final
Hay un tipo a quien cada tanto le mando cuentos, viste? Ese que te conté hace unos días. Dale. Por qué no te acordás? Ese que trabaja, bueh t r a b a j a... lo escucho en la radio. Le gusta recolectar esas “cosas que nos pasan”, pero después nunca lee ninguno mio. Sí, bueno, ya sé, le llegan varios. Pero lee cada bodrio que mamma mia... Intenta hacerse el sociólogo, pero no lee ninguno mio, entendés?? Y sí, tal vez esté siendo dura... pone la excusa de saber cómo somos además de lo poco que puede observar -evidentemente es gafotas-. Conocerlo? No... paso. Se muestra amenazantemente serio o con cara de culo... depende. Es el del libro que te regalé. Qué? Si ya te conté... Me crucé con un libro suyo y te lo compré. Fue ese día que se inundaron las calles y como nadie se bajaba del bondi empecé a leerlo ahí mismo. La verdad, eran taaaan malos que... Si, están bien escritos y las editoriales tienen correctores. Pero eran tristes con la intención: hey, vos lector, sufrí que la vida es una mierda, oscuros porque parece que la muerte, aún en fantasía, debe teñirse de negro. Oia, tengo que colgarte porque eh.. ahí está... a disculparse? No, no creo... sí. ¿Te parece? ¿Por haberlo intimado a que lo leyera o me mandara un pasaje de avión?
28 septiembre 2007
Gafotas
La sensación es clara, pero el día no. Es un gris vaporoso y pálido con olor a rancio. Cuando salga del trabajo va caminar las mismas calles descoloridas que aburren a cualquiera. Llenas de negocios de ropa vieja y rota, a veces apolillada, y con personas que salen angustiadas por haber comprado la peor opción.
Entrará al bar haciendo la señal de una cerveza, por favor y deseará que no se la den caliente como un enero en el DF mexicano. Pero se la tomará igual, saboreando la sensación de que nadie la recuerda. Compartirá algunos miedos con el cantinero sin dientes, los de al lado la mirarán vulgarmente y como no le gusta bailar sólo se sacarán una foto todos juntos, la que después ella usará para armar la tarjeta tediosa de fin de año.
Ella tiene ese no se qué que dan ganas de alejarse corriendo y no volver a verla.
La sensación es bien clara, el mundo aún es un lugar emocionante. Entonces, salí del trabajo y, por las dudas, limpié bien mis anteojos.
14 agosto 2007
Un testigo
El otro día unos hablaban de querer ser testigo de la vida de Otro como forma de enredarse. Y así crear un vínculo tan fuerte que los pasos de esa intimidad supone dejar huella, en cierta forma, sobre este mundo.
Pensé en algo más sobre lo que no quiero escribir, al menos ahora. Y también pensé en Cosme.
Don Cosme es, sigilosamente, parte de mi vida además de ser "el kioskero de la vuelta de casa”. El es quien me ayudó en el trabajo de geografía sobre nuestro barrio -pasado y transformación-, fue donde me desmayé al volver del colegio porque sabía que no llegaba entera a casa, fue a quien todos los sábados iba a comprarle los kalkitos y las figuritas -y me quedaba adentro un rato-.
Más de 24 años y aún cuando paso por esa cuadra los años no se sienten; me pregunta por mi viejo, mi nueva casa, por esto o aquello, yo le mando saludos a su mujer -ah, viene a la tarde?- y nietos -cuántos años tienen ya?-, o simplemente sonríe y me dice: adiósss.
Hoy voy a pasar a saludarlo, sentarme un rato en su banqueta y tal vez no me anime a decirle nada de todo esto.
20 julio 2007
En el beso
Creo que hoy (diecisiete de algún mes) podría contar cómo pasó, pero lo cierto es que el relato nace de sospechas, de conjeturas basadas en los sentidos que luego transformo en visos de verdad.
¿Lo resumo en algo preciso sin por eso parecer algo breve o escueto? Fue una noche de buenas miradas. Esas casi-que-llegan-a-ser-miradas, no por eso incompletas, no no... son miradas alargaaadas. Perfectas.
Una noche de otoño algo fresca y tibia a la vez, mientras él estaba con la mirada perdida en un punto, levanto la vista y me detengo en sus labios. Un rojo perfecto que me hablaba -recordando minutos atrás- con un acento lleno de relieves, labios apasionadamente tiernos que empiezo a recorrer y bordeo como queriendo dibujarlos con las yemas de mis dedos, tal vez parezcan tímidas -pienso- por ser la primera noche y zás, me mira e instantáneamente le quito mis ojos de encima. Abrazados, con mi mano en su bolsillo de atrás -creo que en ese momento se dio cuenta de mucho-, cruzamos la calle y siento un esbozo de sonrisa que me acariciaba pero que no miro. Y ahí queda.
Poco después siento un calor aguardando en la base de mi cuello que pasa al brillo del hombro, que me invade... y llega la vibración de sus labios a mi oído que me baja por la nuca hasta el tobillo -cuánto deseo que fuera su lengua- y me doy vuelta; cruzamos las miradas, esas que te hacen sentir desinhibidos pero misteriosos, empiezo a reír, sus ojos rozan mi pelo, suben... y bajan buscándome, yo sólo me río y sigo el paso. Un desencuentro cómplice, de aire pesado y cálido pero enteramente ya, nuestro.
Ese es el momento en que querés morir en el beso que viene, beso de rendición -la mía-, querés una noche que dure años (luz?), querés el final pero deseás cámara lenta de cada instante.
get closer /!/
29 junio 2007
El garca
A veces damos en el blanco ni bien lo conocemos, el garca -sea ella o el- se trasluce porque ladra sin fuerza.
Es ese que se escabulla en sus pensamientos pero se le nota en la órbita de sus ojos, se mueve con carita de ratón oliendo queso, pispeando si acá, si allá... en completo silencio y refregándose las manos. No se le escapa un sonido de más, ni los detalles y se sonroja por momentos. Difícil verle sangrar un dedo o saltar de alegría.
Lo ves porque no convida a menos que se lo pidan. Porque me quita esperanza quien por las dudas no confía, quien no se entrega a conocerse, cínica presencia ausente.
Puedo adivinar las intenciones descaradas de la mirada impudente pero no entender como ni cuando saltará. El misterio es que al no ser constantes o evidentes, al principio siembra la duda si es premeditadamente zorro o siquiera boludo egoísta que, en ambos casos, dibuja al garca en una combinación infalible.
Recibe muchas oportunidades pensando que fue un error por corto, tímido o insulso. Hasta que un día muerde el queso y confirma ante otros ojos su amarga forma sorda y zorreril. Hoy enredó la arrastrada cola en las rueditas de la silla. -No, dejá, ya no te tendré más en cuenta...
06 junio 2007
Retrato de un ahogo
Ana,
...cada vez pretendías más que fuera quien no soy, que te diera lo que querías así componías tu modelo-para-armar sin medir cuánto cuerpo no estoy dispuesta a entregar, porque el egoísmo te quema las entrañas sin dejarte ver que podrías alegrarte al verme feliz tanto como alegría propia -porque también es mi vida-, y que quiero apostarle a esto con el alma sin atender reclamos -cómo cansan- absurdos que reflejan que cada vez pretendías más...
23 mayo 2007
Acento
Tu primer día de ausencia, el día que perdí un sweater blanco y que caminé mis pies dejando mis pasos, solté mi culo en el entablonado marino y dejé las patas colgando dejándome interrumpir solamente por las voces que pasaban por detrás... voces de relieves distinguidos.
Ese día el sol estaba tibio y los reflejos chispeantes pasaban por debajo del muelle como si nada. Ni yo me daba cuenta que, inadvertidos, soltaban amarras recuerdos abatidos de tanto lastimarse.
Ese día el agua se llevó el capricho de querer volver a verte y me dejó el deseo ineludible ansioso cómplice urgente feliz de verte otra vez.
Sentirme así hizo que al día siguient
(no escribí más y corrí a abrazarlo...)
08 mayo 2007
Euforia
Primera valija. Valija negra. Valija enorme, no, era verano. Valija negra con rueditas, no. Valija negra llena de esperanzas. Si sí, pero no y ceño fruncido. Valija gris. Valija roja. Valija que lleva la vida dentro, no todavía. Bolso destruido. Bolso torcido. Bolso que nadie espera, no tampoco. Valija profesional impecable. Valijas incompletas. Mochila. Bolso que duele, no, gracias. Valija negra, sí... no y cara de ufa. Valija negra con rueditas y cintita roja, no no. Valija con varias cintitas rojas, no no no. Valija común pum valija encima valija. Valija negra ansiosa rebotando y echando de menos, sí sí, siempre sale al final...
...y él esperándola del otro lado de las puertas de vidrio automáticas.
02 mayo 2007
La noticia (que quedó en noticia)
Cuando lo pensé todavía llevaba puesto el tutú de danza como la mayoría de los sábados y sé que no me lo sacaría en todo el día hasta la hora de bañarme. Mis viejos y un sol divino estaban esperándome en la puerta un día de mayo de aquel año.
Ni bien vi el auto, me subí metiendo suavemente la mochila, y luego, todo el cuerpo entero atolondradamente ansioso porque me contaran la sorpresa que me habían prometido la noche anterior. Claro, como los sábados por la mañana íbamos con Florencia a expresión corporal, los viernes dormíamos juntas en mi casa o en la suya. Así aprendí a disfrutar los fines de semana desde el viernes temprano.
Volviendo al momento del auto, me acuerdo estar sentada en el medio del asiento trasero, con el tutú turquesa, mirando de costado por la ventanilla y sintiéndome en una burbuja con aire cómplice y feliz.
-vas a tener un hermanito -me había dado la sorpresa mi mamá unos segundos antes.
Y yo tratando de atajar la sorpresa, la duda dónde lo vamos a meter? y la complicidad de saber la verdad, pensé (y no lo dije):
-qué bien... claro... anoche dormí en lo de Flor y al fin aprovecharon para hacer un hermanito.
23 abril 2007
Largo viernes
teléfono ring una esquina subte -estás? esperáme gente gente gente ninguno para vos espérame luces ansiedad ganas empezó mi periplo en cámara lenta noche de viernes un momento esperado latidos nervios cómodos cerveza del pico -te reís? me río te río dientes blancos contesto miro sonrisaza veo tus labios ya hay ganas un roce uy perdona un suspiro no lo mires late late late bebo más lalaláaa hablo y callo los sentidos sueltos ruido gente salta y bla bla bla 3 de la mañana gente gente gente salida vamos -dale? si más ganas sin rumbo te abrazo abraso bolsillo derecho prohibido camino caminás al mismo paso beso esperado -subís? escaleras alfombras contra la pared piel con piel beso lengua más lengua cuello el mio piel blanco húmeda vos minutos blanco nada piel piel con todo silencio conectáte y busco. -estás conmigo?
28 marzo 2007
Subte
quedaron en encontrarse de nuevo, en realidad,
acordaron amontonarse para cuando venga ese invierno.
21 marzo 2007
El subte amarillo
anoche tomé la línea amarilla como siempre que puedo. también es la línea 3, pero me gusta manejarme por colores y el amarillo con el 3 en azul queda bien.
tomé esa línea que termina en Legazpi y me deja justo en el caserío de mi tío M, en Guipuzcoa. me bajo y después de subir el monte Igueldo a pie, aunque cansada, debo decir que llegás a un paraíso. generalmente voy puteando por el peso de la mochila pero confesando que por esos alrededores quiero vivir un tiempo, al menos por ahí, que me apriete euskadi y el cantábrico. si sí.
otros días me bajo en la estación y bajo por la avenida caminando hasta casa. voy con un paso al compás de la música del momento, y creo que ya le tomé cariño a esas calles que se van afrancesando de a poco.
pero anoche fue distinto, anoche no aguanté. entonces bajé de nuevo en mi adorada Argüelles y pispié un rato a ver si estaba mi regalo de cumpleaños. subí despacio las escaleras, me asomé esperando ver las luces del corte inglés ya apagadas e imaginando ver alguna evidencia o rastro de mi sorpresa.
y de fondo, en realidad, rome wasn't built in a day, morcheeba /!/
02 marzo 2007
Hipotálamo
Las pruebas de biología de la profe E. fueron por años un tema de charla cada vez que nos juntábamos con mis amigos. Siguen siéndolo porque tuvieron sorpresas que ahora se ven divertidas. Para aprobar había que saber, sin duda. No es que sólo pidiera precisión en los nombres, ni que relacionáramos cada mitocondria con los órganos, ni la causa-efecto de estímulos externos, ni que tuviéramos en cuenta los conocimientos de química. Sin obstrucciones, había que saber todo. Todo. Entender en qué se transforma una gota de agua al beberla, explicar, detallar, conectar y ramificar todas las relaciones que supiéramos.
De ahí recuerdo un día...
-... el hipotálamo vendría a formar parte del sistema nervioso autónomo, si? Este sistema es el que recibe la información de los órganos para después tomar acción sobre los músculos, vasos y glándulas... me seguís? es involuntario... transmite impulsos y estimula la frecuencia cardíaca, eso es muy importante... regula funciones tan imprescindibles como la digestión... la circulación sanguínea... la respiración, por ejemplo... y el metabolismo.
-tá bien... ya sé... las señales entran en el hipo-este-coso y así de pronto, pum, motiva respuestas reflejas... como las ganas de comerte la boca, no?
-...
-... involuntario, lleno de impulsos, estimulante, imprescindible, que motiva y dispara reflejos... es evidente que te quiero osadamente con el hipotálamo.
16 enero 2007
la odisea: Basta mirarse -cap. III
... nos quedamos acostados por un buen rato, y yo sin hablarle. feliz y desconcertado, me devoran mis pensamientos (cuando me devora). soy fuerte, soy el más fuerte pero hay algo con lo que no puedo. olas de metros y vientos enrachados no dejan que cierre la puerta de la escollera de los muros de sus dolores. quiero darle un lugar a cada cosa, un rincón a cada lugar (de su cuerpo) y tenerla más cerca acá así ahora. quiero demoler cualquier historia suspendida en el suspiro que pueda opacar cualquier palabra que le diga. si sólo dejara de lado a la insensata, la incoherente, la deductiva (?)... palas atenea le envió un regalo, si sólo lo abriera y lo usara...
aunque entre bocanadas borrachas intentes decir algo, mirame, así, a los ojos
(es que a veces no te entiendo).
-odiseo
capítulo II
la odisea: Es simple -cap. IV
... no creo que sea tan difícil entender que me gusta ser su voz pequeña, su búsqueda, su intentar, su conexión, su mala palabra, su tequila con limón, su panza, su baile y su contorno. adoro que sea mi voz en off, mi suspiro y risa, sentir su mano suave que me toca, mi calma y mi resistencia, mi borrachera, mi hombre. ¿puedo pedir ser su oportunidad? (todo, digo... pedirle todo).
(a veces me explico para el culo, lo sé).
-penélope
capítulo III
15 enero 2007
la odisea: Tu hechicera -cap. II
... me mira y parece que quisiera conocer, o me dirá que ya probó, no sé, pero sabe de ese poder que aprendí a escondidas para ahogarlo en calor insoportable. me va a decir esas palabras justas que suenan raro y voy a pecar en mis pensamientos, en cuerpo y susurros, instantáneamente. sí, no hay duda: le apuesto al fuego. vivo en busca del momento justo y dejar de hablar sin conocerse (conociéndose) para provocarlo. porque saber que el momento (esperado) va a llegar mueven más ganas. lo veo acercarse para escribirme el cuerpo con frases alucinógenas y su pulso sobre mi piel con limón, ya borracha, sabe que...
capítulo I
la odisea: Emborracharse -cap. I
... ella me esperaba en la cama susurrando su canción, impaciente por hacerme su mejor baile y con la mirada apacible conteniendo las ganas. ganas que yo intentaba aguantar para devolver unos minutos después. solía disfrutar que estirara los brazos hacia atrás, verla tomarse fuerte del borde de la cama, arquearse y dejar que el tequila se derramara por su panza dorada. sentía un frío abrasador al recorrerla con mi boca.
emborracharnos por horas es aún mi pasión... imperiosa. digo, ineludible saberlo cuando la vi...
05 enero 2007
el pasto, la tranquera y el toro
La ruta 205 derecho derecho es un viaje de ida, lo sabe.
Morena se va al campo mañana bien temprano por la mañana, como si realmente fuera del campo.
La 205 afloja a quienes se dejan despeinar.
Dale, subí la ventanilla... que el viento y la tierra me hacen bajar con el pelo batido como en la película Top Secret.
La 205 suele aburrir a quienes escaparon pero no a quienes buscan.
Puso el aire acondicionado, se volteó y decidió viajar mirando del otro lado de la ventanilla.
La ruta 205 tiene una curva sinuosamente encantadora aunque peligrosa.
No sabe bien qué es eso que siente adentro, es como una nostalgia conmovedora, mientras su tío, lleva el volante con una sola mano.
Hay un qué se yo del campo que le llama la atención. Por eso vuelve una y otra vez.
Algo en las vacas,
en sus manchas,
en la que está tirada a la sombra,
en el pasto,
en la planicie infinita,
en la calma de la tarde,
en el quilombo de la sobremesa,
en el fútbol de los que siguen siendo chicos (!),
en las charlas con sentido (sentido) y eses aspiradas,
en la pelea por la hamaca,
en el pisar las hojas secas (o patearlas, como quieras)
algo en el zorzal comunacho pero especial,
algo en las tranqueras y en la gente le atrae.
En definitiva: su gente.
Cuando se baje del auto tendrá inmediatamente algo de felicidad llana y simple, algo de entrega total, algo de recuerdos, besos de alegría, alguna primera indiferencia ganada por timidez, saltos, sonrisas y ojos que la esperaban con ansiedad diciendo (deseando) cuándo volvés?
Entonces, pone sus manos entre el cachete derecho y el apoya-cabezas imaginando ese cuándo volvés? cuándo volvés?, mira el girasol más naranja y al doblar en la curva el auto embiste a ese toro que cruzaba, esa misma mañana de sol amarillo estridente, en busca de su reflejo en el río Salado.
Pero no pasó nada. Bueno, sí, pasó mucho.
Hay algo hilvanado en esta ruta que la une,
uno a uno como mojones,
con lo que más adora.
Y, de a poco, se reencuentra
entre otras cosas, volviendo a leer.
...
