14 septiembre 2006

ficcióndiario #2

Así de sopetón, intenté poner el mantel al mejor estilo Benny Hill después que la mesa ya estaba con todos sus platos, cubiertos y copas (faltaban las cucharas, eso si).
Y la sorpresa para todos fue que sin quererlo, pero sabiendo que podía suceder a pesar de lo que venían pensado y promulgando que sucediera (cómo joden susurro a veces), sin hacer alboroto pero presa del impulso suave estuve a punto de.

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Un domingo tranquila en lo de una amiga, sentada al sol en su terraza, anteojos, calor de invierno sobre mi piel y a la espera de que ella se vistiera, leí el horóscopo para aries:

Una suave brisa. Sorpresa. –decía.
... con esto, digo yo, me tenía que dar cuenta de lo increíblemente bien que se siente que te acaricien el pelo?

La distancia es el olvido –decía
... y que cierro los ojos porque hoy me dejo llevar?

Valora ese momento -termina
... que la estación de tren de Retiro este domigo soleado y descomprimido, se entrega toda para mi en una sensación entre soberbia y pacífica?

Yo le pregunto a Lily Süllos me convidás?

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7 comentarios:

Mediocre dijo...

Dejate llevar un poco menos.

Agustín dijo...

Llegué priiiiiiii

vic dijo...

trato de escribirle algo y la cabeza me da vueltas en varios sentidos, mediocre.
le diría que si, que puede ser. también que soltarse está bueno. pero tal vez no estemos hablando de lo mismo. o si.
(un saludo)

agustín, pero saliste antes la señal de largada. no vale.

INSTANTS dijo...

La espontaneidad, a la larga rinde frutos, aunque en el momento sea incierta.
Digo!! Mas no se..

vic dijo...

mientras diga lo que siente, vale, instants. :-)
(me alegra)

Pablo dijo...

Odio los oroscopos...pero más odio que me acaricien el pelo. Me da escalofríos.

vic dijo...

comparto lo de los horóscopos, pablo. que de copos nada tienen.